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Mi particular Oktoberfest

Pues nada. Un año más, el alcalde de Munich ha hecho los honores y ha abierto el primer barril de cerveza de los cientos de miles que se van a beber los lugareños y visitantes de todo el mundo en los próximos días.

Que me perdonen los amantes del evento pero una servidora no tiene ninguna intención de formar parte de las hordas de Dirndls y Lederhosen que se acumulan allí. No porque no me guste la estética. Que vaya por delante que todo lo tradicional me encanta pero es que lo del Oktoberfest es demasiado para el body. Mucha gente, mucho alcohol, mucha música que vaya, en fin, demasiado.

A falta de la necesaria ambientación -me refiero a estar rodeada de maravillosas montañas llamadas Alpes- he decidido hacer mi propia versión del festival disfrutando de forma moderada de una lista de maravillosas cervezas bávaras que pasaré a presentarles hoy y en las próximas entradas.

Primera cerveza de la serie.  Adlerkönig. Rubia. Riquísmia (bueno, como todas las que voy a poner por aquí). La etiqueta es lo más.

Cerveza rubia bávara Adlerkönig

Cerveza rubia bávara Adlerkönig

Disfruten del festival y consideren mi aportación a la fiesta como unas pequeñas ayudas de andar por casa.

El fútbol y los alemanes

Escribí ésto para que no se me olvidara pero creo que ha llegado el momento de sacarlo a la luz. Primero porque es una reflexión atemporal, vamos que podía haber pasado ayer mismo y porque dice mucho de los que van a la cabeza de Europa. No es ni bueno ni malo, pero creo que les dará algo en lo que reflexionar. Además pasó en verano.

En algún lugar de Alemania, 30 de Junio de 2012

Siguiendo el consejo del que me soporta voy a tratar de contar lo que pasó aquí hace un par de días. Como todo el mundo sabe en estos días tan convulsos, económicamente hablando, se da la casualidad de que está teniendo lugar el campeonato europeo de fútbol. Básicamente, mientras Europa cae en pedacitos, lo europeos andan más ocupados en saber quién va a ser el próximo campeón de fútbol. En fin.

El caso es que hace dos días (hoy es sábado) Alemania jugaba contra Italia en la semifinal (la otra semifinal la jugaron un día antes Portugal y España siendo la segunda la vencedora). A lo que voy. No habían pasado ni 30 minutos de juego y Alemania perdía por dos goles (2-0) contra una Italia supermotivada y un delantero que daba mucho miedo y jugaba mejor. El caso es que nada más producirse el segundo gol la hinchada alemana desapareció. En el campo eran mayoría pero el silencio se apoderó de ellos de tal forma que ni siquiera eran capaces de animar a un equipo que, a pesar de jugar bien, no daba el 100% y estaba cada vez más perdido.

Lo extraño del caso es que para los alemanes en el campo el partido terminó en el mismo momento en que ——- (el señor futbolista de piel tostada con una cresta amarilla y una cara de malas pulgas que pa’ qué) metía el segundo gol y lo mismo pasaba entre los seguidores en casa.

En casa el silencio era sepulcral, no se oía ni siquiera la televisión del vecino y todo el mundo que vio el partido en casa de alguien aprovechó a volver a su propia casa durante el descanso. ¡Menuda hinchada! Si soy uno de los jugadores me voy a casa o pierdo por más goles, la verdad.

El día después fue peor aún. Caras largas por doquier; gente reconociendo o que estaban deprimidos o profundamente cabreados; hasta el presentador del telediario sufrió en propias carnes la mala leche alemana al comentar que tenía dos corazones en el pecho (el susodicho se apellida Samperoni). Tuvo que dar explicaciones y todo.

Escribo esto porque según palabras textuales del que me aguanta lo que pasó el jueves y lo que aún sigue pasando refleja muy bien la mentalidad del país. En las últimas dos semanas no se hablaba más que de la final que Alemania jugaría. El entrenador teutón asistió a todos los partidos en los que jugaba España; supongo yo que porque esperaba que sería el rival en la final y tan altas eran las expectativas que lo único que ha quedado es mala leche.

Parece ser que los alemanes se creen (y esto no lo digo yo) tan tan tan tan superiores en todo que cuando la evidencia les pone las cosas en su sitio no saben como reaccionar y lo único que queda es tierra quemada.

Uno de los amigos de la familia tenía, y tiene, la bandera de su provincia hondeando en el jardín de su casa, otra en el coche y otra en el jardín que tienen comprado. Pues bien, ayer su mujer decía que ¡iban a ponerla a media hasta o directamente quitarla con lágrimas en los ojos!

Está claro que aquí no hay seguidores de fútbol, lo que hay es mucho alemán que no sabe dónde ponerse en el mundo y vive en la parra pensando que el resto de la humanidad es tercermundista y no sabe limpiar, ojo.

Me da a mí que si Italia juega igual de bien contra España vamos a perder sin remisión. Lo que espero es que allá donde haya españoles no parezca un entierro.

Caligrafía alemana

Que no cunda el pánico. No voy a hablar de letras góticas ni nada parecido, aunque podría haber una conexión…

Centrémonos. Una de entre el millón de cosas que encuentro extrañas en Alemania es la forma de escribir. Me refiero a los garabatos que les salen a los alemanes cuando, bolígrafo o lápiz en mano, deciden escribir algo sobre el papel.

Las aes no son aes, las pes no son pes, las cus no son cus, y así con todas las letras (creo que las oes se salvan). Les prometo que no miento y encima no consigo acostumbrarme. La caligrafía es tan distinta que en cuanto alguien intenta aclararme algo escribiéndolo se me frunce el ceño porque paso más tiempo imaginándome lo que pone que realmente traduciendo. Sinceramente, es mucho mejor que me señalen con el dedo directamente la palabra en el diccionario.

Y para prueba un botón. Esto es buena caligrafía para los estándares alemanes.

Postal recibida hace unos días

Postal recibida hace unos días

¿Qué me dicen? ¿Entienden algo? Pues eso.

Ciclista werden

La culpa la tuvo la primavera. Lo juro.

Como aquí los inviernos son tan largos y tan fríos y oscuros pues cuando llega la primavera como que no eres dueña de ti misma y te entregas sin reservas a lo que la nueva estación te traiga.

Resulta que la primavera pasada estábamos tomando unas hermosas cervezas en una terracita bajo un sol espléndido y vi, con el rabillo del ojo, como pasaban una bicicleta detrás de otra. Los ciclistas parecían tan contentos que claro, yo me contagié y sin poder evitarlo le solté al pobre chico que me soporta un: “y ¿si aprendo a montar?, a lo mejor podemos salir así al campo y hacer picnics y todas esas cosas que hacéis por aquí”. No os podéis imaginar la cara que puso. Entre la sorpresa, el escepticismo y, para que negarlo, el pánico. Viendo cómo me miraba pensé que, a lo mejor, se me había subido la cerveza a la cabeza y no volví a mentar el tema.

Meses después me llegó una bicicleta nuevecita por mi cumpleaños ¿se puede pedir más?

Tras el primer instante de inmensa alegría y excitación llegó el pánico. Yo, montando en bici y rodeada de gente que había nacido con una bici bajo el brazo. Vaya responsabilidad. El caso es que empecé y me lo paso pipa pero claro, me pasan cosas muy pero que muy extrañas y yo, que no me cayo ni bajo el agua, pues he decidido contarlo.

Para tal menester he abierto otro blog y ahí descargo mis inquietudes de ciclista novata porque, por lo visto me sirve de terapia antiestrés y, quién sabe, lo mismo mi experiencia le sirve a otro pobre diablo que decida ponerse al manillar en la adultez.

Ahí os espero porque ¡necesito de vuestros consejos!

El mundo bajo el punto de vista alemán

Ya conocéis mi debilidad por los mapas. He recibido este por correo electónico y, siento reconocerlo, no tengo idea de dónde fue publicado. En fin, creo que es simplemente magnífico y da en el clavo.

Imagen

Mirando el mapa no puedo evitar pensar lo simple que para algunos parece el mundo.

P.D.: No es que mi alemán haya mejorado una barbaridad pero si tenéis alguna duda sobre lo que está escrito en el mapa estoy para lo que haga falta. ¡Ah! Y para hacer más grande la foto sólo tenéis que hacer click sobre ella.

Por qué los alemanes llevan peinados tan raros

Con esto del wordpress se pueden hacer verdaderas maravillas y, de paso, aprender algo de lo que la gente busca.

El otro día mirando de dónde me venían las visitas encontré que alguien había aterrizado en mi blog porque buscaba respuesta a esta duda existencial que copio aquí literalmente:

-”¿Por qué los alemanes tienen peinados raros?”

Oh! amigo o amiga. Has ido a dar con la pregunta del millón.

Yo la respuesta así de sopetón no la tengo pero te aseguro que sí que es cierto que los alemanes/as buscan siempre llevar el pelo más estrafalario de la orbe. Ahí no más.

No hace mucho mi suegra apareció con un mechón de pelo rojo/rosa fosforito así en medio del poco pelo que de ha dado dios para preguntar qué nos parecía.

– Fatal – pensamos, pero sólo nos salió un – a la moda.

Porque aquí por desgracia está a la moda llevar mechones de colores horterísimos repartidos por la cabellera porque “hay que dar algo de color a la vida”; o eso es lo que me han dicho.

Con el tiempo y algo de más valor acabé preguntando a mi suegra por el mechón ese y alucinen lo que me soltó.

– Mi peluquera me ha asegurado que con mechones así llamas la atención de los hombres y te dan un toque más interesante.

O_o

O_o

O_o

-Ya veo – me atreví a balbucear.

Con los hombres funciona de distinta forma porque ellos ya piensan que son únicos pero lo que todavía no han asimilado que copiar de mala manera el peinado del último famoso no significa que te conviertas tú en una superestrella. Digamos que el que el corte de pelo o el color les quede bien es secundario. Lo importante es hacer el esfuerzo y gastarse la pasta en la peluquería. Pero en fin.

Yo, y si le decís a alguien que lo he dicho montaré en cólera, creo que los alemanes llevan peinados tan raros porque simplemente no tienen gusto. Ojo, que no digo que tooodos los alemanes tengan mal gusto, no. Digo que por lo general no destacan por ser el culmen de la elegancia.

Ahora ya me podéis destripar, pero ojito con ir chivando estas cosas por ahí.

De la venta por catálogo a las tiendas online

Entre las cosas que he aprendido a apreciar en los últimos años destacan, por extraño que parezca, las ventas por catálogo y las tiendas online.

En Inglaterra me hice fan de los catálogos. Tanto es así que prefería comprar por catálogo a ir a la tienda. Sería porque las tiendas eran tan escasas y estaban tan mal surtidas -al menos donde yo vivía- que eran pura decepción y nunca encontraba nada de lo que iba buscando. Lo bueno de los catálogos es que son de lo más entretenido y, no sé porqué, siempre hay algo que me gusta, cuando no casi todo.

Ya sé que hay catálogos y catálogos pero por lo general acabas seleccionando y sólo miras los que sabes que te van a gustar ¿o no?

Aquí en Alemania me ha dado por buscarlo prácticamente todo por internet porque las tiendas de por aquí pues como que no. Creo que se salvan dos y eso es poco, para qué negarlo. En internet la oferta es infinita y los descuentos como que también así que con mi dinero de plástico en mano soy un peligro con el ratón. Click, click, click… Una perdición, vaya.

La última tienda de la que me he hecho fan es zazzle(punto)com porque tiene mil y un productos. Desde imanes hasta ropa de perro pasando por tarjetas de felicitación, camisetas o fundas para móvil, ordenadores y tabletas varias.

Lo interesante de esta tienda es que puedes elegir entre millones de diseños y confeccionar tú el aspecto del producto. Por ejemplo: ¿quieres una cartera para meter los libros? Pues eliges el diseño que lleve impreso, el tamaño de la cartera, los colores… ¡todo! con lo que terminas con algo que nadie más tiene y eso moooola mucho.

Y aquí llegamos al quid de la cuestión. Ya que todavía queda algo para mi cumpleaños he pensado que a lo mejor hay algún alma caritativa por la red que quiera regalarme esta bolsa/cartera….

Imagen

Para verla en la tienda sólo tenéis que hacer click en la foto

 

Chula ¿verdad? Pues eso. 😀


La razón de ser de este lugar

Vivir fuera tiene sus cosas. Cada día algo nuevo, una costumbre, una expresión, el aspecto de las cosas y personas que te rodean... Esas cosas son las que me dicen que aquí (sea donde sea) no es como allí. Con esta bitácora quiero contar esas pequeñas cosas que nos hacen distintos y convierten mis estancias en otros lugares en experiencias siempre fascinantes. Por favor, si alguien quiere aportar su granito de arena es bienvenido porque somos muchos que por unas razones u otras vivimos lejos.... pero cerca.
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Lo que da de sí el invierno

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