De panes y defecaciones

Nos encontramos ante una de esas situaciones en las que el surrealismo es el rey y en vez de recular, disfrutas el momento en todo su esplendor.

Estaba yo de visita en la cabaña de unos amigos en medio de los montes alemanes. Muy bonitos los montes y y muy acogedora la cabaña, que quede claro. Y allí estábamos muertos de hambre porque la invitación era para desayunar y nos habíamos levantado al amanecía para llegar a tiempo.

No piensen que esa es la parte surrealista. Hasta ahora todo es de lo más normal porque, aunque suene extraño, hay alemanes que te invitan al desayuno y, si tienes que conducir tres horas para llegar es tu problema. Pues eso, que estábamos salivando viendo los manjares que estaban finamente colocados en la mesa sobre un mantel en diagonal mientras esperábamos al café y cuando llegó, allí que nos lanzamos a engullir.

Tampoco lo de engullir es la parte surrealista. En Alemania no dan codazos porque no hace falta, son tan grandes que con sólo inclinarse ya se hacen hueco. Para cuando te das cuenta solo quedan las migajas. Una vez me hice valer y luché por conseguir mi rodaja de pan negro untada en mantequilla de vaca teutona y miel de los montes que me rodeaban me di cuenta de lo bueno que estaba el pan. Sí señor, el pan estaba para chuparse los dedos y pregunté si era local.

No era local, no demasiado.

Me enseñaron la etiqueta y reconocí al señor que enseñaba: Lutero, como no. Y claro ya me puse de mala leche porque a este caballero le exprimen aquí como a Cervantes en España o Mozart en Austria y lo odio.

Pero esta vez había una razón de peso y es aquí cuando entramos en la parte surrealista de la historia. Resulta que han excavado o arreglado o a saber qué, la casa donde Lutero vivió sus primeros años en familia y hurgando en las defecaciones -supongo que ya resecas- han conseguido separar los componentes con los que hacían el pan. Haciendo el camino inverso han conseguido elaborar un pan como los de antes y gracias a una letrina.

Y ahí me tienen. Una española tan católica apostólica y romana como el 90% de los católicos apostólicos romanos españoles, comiendo pan luterano elaborado directamente de la receta sacada con los conocimientos científicos más ultramodernos de una letrina comunal de finales del siglo XV.

Que aproveche.

Pan alemán negro siguiendo la receta con la que se horneaba pan en los tiempos de Lutero.

Pan alemán negro siguiendo la receta con la que se horneaba en los tiempos de Lutero.

2 Responses to “De panes y defecaciones”


  1. 1 Bettie octubre 27, 2014 a las 4:11 pm

    JO-DER

    Y creo que no tengo nada más que añadir😄


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