En Alemania se paga hasta por mear

Como lo leen. Li-te-ral. Allá donde vayan tarde o temprano tendrán que pagar por mear. Podría ser una ley de Murphy pero no, es la cruda y cara realidad.

Prácticamente todos los bares y restaurantes tienen o bien un platito “indicando” el lugar en el que alojar las monedas, un torniquete que sólo se mueve para dejarte pasar previo pago o directamente a una limpiadora que se encarga de dejar claro que de ahí no sales sin dejar la propina de rigor. Éste último caso es el que más me agobia al fin y al cabo la pobre mujer se encarga, sin gran éxito, de limpiar el retrete antes y después de entrar y, seamos sinceros, el ambiente no puede ser más incómodo.

Lo de los torniquetes se ve más en las estaciones de servicio de las autopistas. Es como entrar en el metro; tú metes el euro -sí un euraco- o los 50 céntimos -sigue siendo caro- en la ranura y no pasa nada si no tienes calderilla porque la máquina tiene cambio hasta si metes billetes de cincuenta, empujas y voilá, ya puedes mear tranquilamente. Lo bueno de estos métodos es que es casi imposible encontrarse un retrete sucio. Bien es cierto que también hay agujeros infectos donde evacuar la vejiga gratuitos en las carreteras teutonas pero no hay color. En los de pago hasta te perfuman el ambiente.

Pero una, que es muy lista, ha encontrado la manera de utilizar retretes ajenos sin pagar un céntimo; al menos en los bares, que no es poco.

Por razones que ahora no vienen a cuento he sido visitanteasiduadecuartosdebaño en las últimas semanas y he desarrollado una técnica infalible para librarme de pagar los 10 céntimos (como mínimo) me se exigen en bares y restaurantes en caso de no ser cliente.

Pues bien, no hay nada como poner cara de corderito degollado y pedir permiso ¡EN INGLÉS! Como ya recordarán en Alemania es mentira que todo el mundo hable inglés y las pobres chicas de las cafeterías no saben como explicarte, en inglés, que “claro que puede usted utilizar nuestro aseado cuarto de baño pero deberá abonar una cantidad no inferior a 10 céntimos”. Así que nada, te mirar de arriba a bajo, te sonríen tragando salida y a lo más te indican por señas a donde dirigirte con un cortito “yes”.

No es que yo sea mala, pero comprendan que estamos hablando de una necesidad biológica que es nada menos que patrimonio de la humanidad. No es de recibo ir por ahí negando un derecho adquirido en milenios de evolución así como así. Yo por mi parte prometo aguantar todo lo posible pero no se me enfaden si intento que no me timen con eso de los 10 centimitos de nada.

Por supuesto todo esto es un secreto pero les sacará de más de un apuro. Recuerden: cara de panoli y un Could I use the TOILET, PLEASSSSSSSE?

4 Responses to “En Alemania se paga hasta por mear”


  1. 1 La inquieta mirada diciembre 1, 2011 a las 10:04 am

    Es cierto, pero lo de los baños limpiecitos no tiene precio… una vez me colé en Salzburgo en otro tipo de baños que metes la moneda y se abre la puerta (más antiguos), al ver salir una señora sostuve con toda naturalidad la puerta… la verdad no era la intención pero luego me di cuenta que al no cerrarse no pagaba… yo siempre salgo con mi sueltecito en el bolsillo… acá no se tragan mucho lo de ser guiri, creo que el truco se lo saben bastante… pero son muy “polite”.
    Saludos

    • 2 lejosperocerca diciembre 2, 2011 a las 4:10 pm

      Holaaaa!
      Lo que pasa es que tu vives en un sitio muy chic lleno de guiris pero aquí todavía tengo margen, jejeje. Tecuerda que soy la única giri en 15 km a la redonda, por lo menos.
      Por cierto, creo que fue aquí donde me senté por primera vez en mi vida en un baño público… (interesante las cosas que le vienen a una a la cabeza, así de repente).
      Un abrazo

  2. 3 Perfida diciembre 2, 2011 a las 5:16 pm

    Que fuerte! Que fuerte! Que fuerte!! Estoy en shock nenita!!!
    Un besote coleguita


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