Lo que se come en los restaurantes alemanes

Hacía tiempo que me apetecía presentaros lo que se come por aquí. No me toca juzgar si la comida tradicional alemana es buena o mala pero que es contundente, no cabe duda.
Ya iré añadiendo entradas sobre este particular. Hoy simplemente os enseño unas fotos que saqué en el último cumpleaños en el que estuve. Los platos que os enseño son todos “típicos” y, por lo visto, el tamaño de las porciones también.

Lo primero será mejor empezar por el desayuno (os juro que era el desayuno común de la zona). Esta espectacular tortilla que se parece extremadamente a nuestra tortilla de patata es lo que aquí llaman el “desayuno del granjero” y ¡es una porción individual!. Yo creo que lleva como poco cinco huevos aunque no me atreví a preguntar al camarero. Para haceros una idea del tamaño, comparad la tortilla con la longitud del cuchillo de la mesa. Otra cosa. Me pregunto cómo deben sentar esta cantidad de pepinillos en el estómago nada más levantarse.

Uno de los platos más tradicionales del recetario alemán es el schnitzel que no es más que un escalope, vamos, el filete empanado de toda la vida pero que aquí es más popular que las fish and chips en Inglaterra.

Pero no es un filete empanado cualquiera. Lleva, por supuesto, kartoffeln (patatas) y algún que otro vegetal pero que conste que no es por el aporte nutricional sino por dar algo de color al plato, y no es broma. Algo que desgraciadamente no se aprecia en la fotografía es el grosor del filete. En este caso debían ser alrededor de dos centímetros y por lo que ví, el comensal que tuvo el valor de pedirlo se quedó asombrado también porque normalmente el schnitzel lo sirven finito. Esto es una nueva versión que supera con creces a las anteriores.

Pasemos ahora al peso pesado del día: kohlroulade.

Un clásico entre los clásicos. Se trata de hojas de col rellenas de una albóndiga gigante con una salsa que tiene que ser oscura -cuanto más mejor- y que, como es natural, debe ser acompañada por las inmutables kartoffeln y algo de verdín (es como en mi familia llamamos a los vegetales). No dejéis de apreciar el tamaño de la vianda. Esta vez podéis poner como referencia la jarra de medio litro de cerveza de detrás. Por cierto, el plato del fondo a la derecha es grasa -sí grasa- con pan y fue nuestro aperitivo.

Pero siempre se debe dejar sitio para el postre. Yo me pedí unos eierkuchen (crepes de huevo fritos) que estaban deliciosos pero que sólo pude con un bocado porque estaba a punto de estallar. Una delicia, eso sí.

Después de aquel día no paro de preguntarme si los alemanes son grandes porque comen mucho o comen mucho porque son grandes. Ahí dejo la duda existencial.

6 Responses to “Lo que se come en los restaurantes alemanes”


  1. 1 Eva marzo 24, 2011 a las 8:40 pm

    Yo me lo comeria todo

    • 2 lejosperocerca marzo 25, 2011 a las 9:46 am

      Hola Eva!!!!!!

      Seguro que lo intentarías pero te aseguro que es imposible. Menos uno en la fiesta, todo el mundo se llevó comida a casa. Bueno, todos menos yo que no me gusta nada eso de que te inviten y encima te lleves las sobras.

  2. 3 La inquieta mirada abril 4, 2011 a las 8:39 am

    Ah, ese desayuno no lo conocía, adoro las omelettes… este postre tampoco, y claro el Schnitzel, sí, aunque no suelo comer empanados… dejo las bombas calórica para los postres, es allí donde nunca tengo remordimientos.
    Saludos

  3. 5 preciosa abril 29, 2011 a las 5:10 pm

    Me gusta lo que escribes pues asi nos enteramos como
    si vive en otros paises
    Pero lo de la comida es muy fuerte


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




La razón de ser de este lugar

Vivir fuera tiene sus cosas. Cada día algo nuevo, una costumbre, una expresión, el aspecto de las cosas y personas que te rodean... Esas cosas son las que me dicen que aquí (sea donde sea) no es como allí. Con esta bitácora quiero contar esas pequeñas cosas que nos hacen distintos y convierten mis estancias en otros lugares en experiencias siempre fascinantes. Por favor, si alguien quiere aportar su granito de arena es bienvenido porque somos muchos que por unas razones u otras vivimos lejos.... pero cerca.
Sell Art Online

Lo que da de sí el invierno

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otro 1 seguidor


A %d blogueros les gusta esto: