El gusto de los alemanes por la “n”

La ene es una letra como cualquier otra del alfabeto pero que en Alemania tiene una importancia vital. A nada que te descuides te la meten con calzador.

Vale pa’ to’.

Cuando alguien entra por la puerta a lo mejor no sonríe pero siempre siempre dice “na” como si fuese una pregunta/exclamación. Traducción: Hola querido/a. ¿Cómo te ha ido el día? Parece que está todo bien por aquí. Me alegro mucho de verte.

Luego está la maldita manía de tener dos palabras para todo que, por desgracia están en uso permanente, lo que te hace plantearte si el alemán es un idioma en paralelo. En este caso es cuando dicen “no”. Ya saben que “no” en alemán es “nein” (con ene como podrán ver) pero es que además tienen un “no” de andar por casa que es “ne”. Y es un “ne” largo, es decir “neee” pero que cuando no hay tiempo lo hacen corto pero lo repiten de forma que suena “ne-ne” y ahí te dejan planchada porque casi que no admite discusión (como todo por aquí pero en fin).

Ya tenemos el “na” y tenemos el “ne”. Vamos a por el “ni”. Porque también hay “ni” y que quede claro que no es el de los Monty Python.

Resulta que hay una palabra que usan mucho. Esa palabra es “nunca” que los teutones, para hacerlo más complicado, decidieron cuando iban en taparrabos llamarla “niemals”. Como es una palabra tan usada (los alemanes tienden a usar más las palabras que denotan negatividad) pues es un rollo repetirlo tanto y acaban por hacer una versión reducida que es “nie” pero que se pronuncia “ni”. Y este sí que es un “niiiiiiiiiiiii” porque lo malo, además de repetirse mucho hay que enfatizarlo. Así son.

Sobre el “no” y el “nu” no tengo información. Así que si ustedes saben para qué lo utilizan no tienen más que comentarlo por aquí. Feliz primavera para todos.

Detalles que te alegran el día

Yo pensaba, no, estaba segura de que todo estaba inventado. To-do. Pues bien, me equivoqué de medio a medio.

En los días pasados con eso de enviar tarjetas, recibir tarjetas, empaquetar regalos, desempaquetar, abrir cajas de cartón, cortarme los dedos con el cartón y un sin fin de mimiedades tan típicas como estas, estuve a punto de volverme loca.

Un ejemplo que lo ilustra bien. ¿Qué hago cuando leo en un paquete/botella/bote/lata/tetrapack el logo “abre fácil”? Pues que me pongo a sudar de sólo pensar lo que me va a costar abrir el maldito envoltorio. ¿Me cortaré; me haré un esguince; me saldrá una ampolla; me pegaré un puñetazo en la nariz; me abriré la muñeca? Porque todas estas cosas me han pasado alguna vez mientras luchaba con el abre fácil.

En román paladino: me vuelvo loca con mimiedades. Mi madre siempre suelta lo de “hija, es que todo a ti te pone de los nervios. Y tiene razón porque me subo por las paredes con facilidad y en seguida espeto cosas de las que me arrepiento al segundo pero ahí que caen… En fin.

Pero ¡tachán! todavía hay fe en el mundo. Todavía es posible abrir paquetes sin subirse por las paredes porque señoras y señores, niños y niñas hay un sistema para abrir paquetes y similares con promesa de estar “libre de toda frustración”, literal y ¡certificado!

Vamos, que abres y no te enteras de cómo lo has hecho. Tiras y ya. ¿Se le puede pedir más a la vida?

Suspire aliviado cuando vea esta marca

Suspire aliviado cuando vea esta marca

Mi particular Oktoberfest (4)

Esta es una de esas cervezas que nada más verla sabes de dónde ha salido. Tiene toda la parafernalia necesaria para ser reconocida aquí y en Tombuctú.

Los cuadritos azules y blancos; las casitas con esos tejados rojos y esas cebolletas tan monas en lo alto de cada torre y como no, un león como la copa de un pino. Bueno, el león podría ser de cualquier parte pero aquí también así que nada ¡a disfrutar de una cañita de casi medio litro!

Ah, el nombre. Hiemseer Hell de la conocidísima (en su pueblo, claro) Chiemgauer Brauhaus.

Hiemseer Bier

Hiemseer Bier

 

Mi particular Oktoberfest (3)

No estoy muy segura pero creo que ya se ha acabado; me refiero al Oktoberfest de verdad. Si les soy sincera, después de ver a Pep Guardiola al estilo bávaro con una Mass en la mano no sé, pensé que ya era hora del “apagayvámonos” y eso que el entrenador tenía una chaqueta que me encanta pero el pobre todavía no está en su salsa. En fin.

Siguiente entrega de nuestro particular Oktoberfest y, viendo que por aquí no pararemos de hacier honor al método tradicional alemán de elaboración de la cerveza, seguiré posteando botellas como si no hubiese mañana.

Para eso es mi Oktoberfest ¿no?

Hoy traigo otra rubia, más conocida por estos contornos como Hell (palabra que me fascina y de la que hablaré en otra ocasión), y es por ahora la que más nos gusta dentro de esta categoría, por supuesto que hay otras que compiten a muy alto nivel.

La cerveza en cuestión se llama Ayinger.

Nota de cata: Es una cerveza… cómo diría yo… ¡es una cerveza sin complejos!

Etiqueta de la cerveza rubia bávara Ayinger

Etiqueta de la cerveza rubia bávara Ayinger

La etiqueta no está mal pero lo que moooola es el tapón. Vean, vean.

Tapón de la cerveza alemana Ayinger

Tapón de la cerveza alemana Ayinger

Día de la unificación alemana

Hoy es día de fiestaaaa,

la luna llena sobre el poblado aurón…

laaa orquesta…

Ups, ya se me fue el santo al cielo. Ya me hallo.

Yo hoy quería hacer un homenaje al día de la unificación alemana, principalmente porque sin unificación mi vida habría sido completamente distinta; más que nada porque no habría habido manera de encontrar la razón por la que vine aquí, así que debo estar agradecida.

Para que vean que me lo tomo en serio he decidido intentar aprender la letra del himno alemán (más que nada por empatía y no sea que pienesen que no me quiero integrar).

Dice así:

Einigkeit und Recht und Freiheit


Für das deutsche Vaterland!


Danach lasst uns alle streben


Brüderlich mit Herz und Hand!


Einigkeit und Recht und Freiheit


Sind des Glückes Unterpfand;


Blüh’ im Glanze dieses Glückes,
  Blühe, deutsches Vaterland! 

Por lo que sé, lo compuso Haydn en 1797 y lo tienen en buen uso, doy fe. La pieza fue compuesta para el que fuera por entonces el emperador romano-germánico de turno. En este caso… Franz II. La letra es de August Heinrich Hoffman von Fallersleben (con un nombre así cualquiera compone himnos) y lo que hoy se canta es la tercera estrofa.

Como ya saben durante un tiempo (unos 40 años) Alemania estuvo dividida pero, por razones que ahora no vienen a cuento, volvió a unirse y el lado pobre (dícese de los que viven en el este) decidió admitir como propio (porque lo era) el himno que los del otro lado cantaban cada vez que ganaban competiciones internacionales.

Sólo espero que a nadie se le ocurra hacérmelo entonar. Con saber de qué va me vale.

Un saludo y feliz día para los que no tienen que trabajar.

* Los que quieran saber lo que significan no tienen más que ir a la Wikipedia pero vamos, que dice lo que todos los himnos dicen.

Mi particular Oktoberfest (2)

Bueno, bueno, bueno.

Hoy toca segunda entrega de nuestro Oktoberfest particular.

La cerveza que traigo hoy se llama: Mönchshof (que vendría a ser como “el corral/patio del monje”). Porque ya se sabe que los monjes hacían y hacen unas cervezas deliciosas además de otros brebajes buenísimos para mantener los malos humores a raya.

Destaco tres cosas de esta cerveza:

  • Está buenísima.
  • En la etiqueta pone: Kulmbachs sympathisches Bier (La cerveza simpática de Kulmbach). Creo que sólo por eso hay que probarla. La frase en cuestión está escrita en rojo justo debajo del alegre monje.

Imagen

  • Me encanta el tapón. De hecho, la mayoría de las cervezas bávaras siguen siendo botellas de las de toda la vida con tapones de cerámica y sistema “aprietehaciaarribadejándoseelpulgarhastaqueeltapónhagaplop”.

Imagen

Mi particular Oktoberfest

Pues nada. Un año más, el alcalde de Munich ha hecho los honores y ha abierto el primer barril de cerveza de los cientos de miles que se van a beber los lugareños y visitantes de todo el mundo en los próximos días.

Que me perdonen los amantes del evento pero una servidora no tiene ninguna intención de formar parte de las hordas de Dirndls y Lederhosen que se acumulan allí. No porque no me guste la estética. Que vaya por delante que todo lo tradicional me encanta pero es que lo del Oktoberfest es demasiado para el body. Mucha gente, mucho alcohol, mucha música que vaya, en fin, demasiado.

A falta de la necesaria ambientación -me refiero a estar rodeada de maravillosas montañas llamadas Alpes- he decidido hacer mi propia versión del festival disfrutando de forma moderada de una lista de maravillosas cervezas bávaras que pasaré a presentarles hoy y en las próximas entradas.

Primera cerveza de la serie.  Adlerkönig. Rubia. Riquísmia (bueno, como todas las que voy a poner por aquí). La etiqueta es lo más.

Cerveza rubia bávara Adlerkönig

Cerveza rubia bávara Adlerkönig

Disfruten del festival y consideren mi aportación a la fiesta como unas pequeñas ayudas de andar por casa.


La razón de ser de este lugar

Vivir fuera tiene sus cosas. Cada día algo nuevo, una costumbre, una expresión, el aspecto de las cosas y personas que te rodean... Esas cosas son las que me dicen que aquí (sea donde sea) no es como allí. Con esta bitácora quiero contar esas pequeñas cosas que nos hacen distintos y convierten mis estancias en otros lugares en experiencias siempre fascinantes. Por favor, si alguien quiere aportar su granito de arena es bienvenido porque somos muchos que por unas razones u otras vivimos lejos.... pero cerca.
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